Ana Carolina & César – Hotel Sheraton Grand

Muchas personas desconocen el gran trabajo que hay detrás de una boda. Son meses y meses de preparación, organización y logística, que se reducen a un sólo día.

Aun así, como siempre les comento a mis parejas, no debe ser lo rápido que se pasa, sino lo mucho que lo disfrutan y sabía que, Ana Carolina y César, estaban dispuestos a pasarla de lo mejor.

Vestido guindado, zapatos lustrados, spray por el aire y maquillaje por doquier, marcaban la cuenta regresiva para decirse sí, acepto; ante Dios y sus familiares.

 

Ana Carolina y César se conocieron hace un par de años, gracias a sus trabajos. Lo cual me demuestra una vez más que, la pareja con la que quieres pasar el resto de tu vida, puede llegar en cualquier momento y en cualquier lugar.

  

Cuando ya tenían un tiempo saliendo, el tema del matrimonio surgió entre ambos, de una manera muy natural, ya que ambos sabían perfectamente la dirección que querían que tomara su relación.

Meses más tarde, César la invitó a una cena frente al mar. Como el lugar estaba sólo para ellos, parecía que todo había conspirado para que esa noche fuera íntima e inolvidable. Finalmente le hizo la gran pregunta, a lo que Ana Carolina le respondió súper segura que sí.

Si hay unos invitados que siempre llaman la atención en toda boda, son los más pequeños. Estos en especial, vivieron la boda a su manera, asegurándose que la diversión no faltara.

“De César que es una persona enfocada en lo que quiere, tiene metas claras y piensa diferente. Tenemos muchas cosas en común y otras que me complementan. Somos amigos, hablamos de todo, nos entendemos bien. eso me gusta.” – Ana Carolina

“De Caro me gusta su mente. Pensamos a la misma velocidad y entiende mi manera de ver las cosas”. – César

Según mi experiencia, en la recepción de una boda puede haber fiesta o puede haber rumba. En el caso de esta boda, no queda duda que encaja en la segunda clasificación, porque estos invitados sí que se la gozaron de principio a fin.

Mientras los veía disfrutar junto a sus seres queridos, me vino un flashback de la primera reunión con ellos, donde César me comentaba que el quería una recepción  tranquila y sin tanto alboroto. Creo que algo lo hizo cambiar de idea, lo cual me alegra mucho, porque sino no hubiera podido captar momentos como estos.

Que bonito es terminar una cobertura, con la satisfacción de haber capturado unos hermosos recuerdos para la pareja, mientras te divertías haciéndolo.

Ana Carolina y Cesar, les deseamos que esa complicidad y cariño que se tienen, no desvanezca nunca. Gracias por confiar en nosotros para poder conservar este día tan especial para ustedes, por el resto de sus vidas.